¨Durante la búsqueda de mi vocación profesional me encontré con enfermería, una profesión muy noble, llena de retos, tristezas, alegrías y de mucho sacrificio.¨ –LE. Daniela M.

Daniela M. es una de las tantas enfermeras de Mexicali que ha renunciado a sus comodidades y su propia seguridad por estar al frente de la actual pandemia COVID-19, apoyando al tratamiento de los más afectados. Con tan solo 24 años de edad y 5 meses laborando en un hospital gubernamental, ha demostrado una gran entrega a su profesión y calidad en su trabajo.

Dentro de su experiencia laboral ha pasado por diferentes áreas como lo es medicina interna, binomio (atención a mujeres postparto y a sus bebés), cuneros, urgencias y curaciones, cada uno con retos específicos y gran necesidad de empatía para dar la mejor atención a sus pacientes. Pero con lo que no contaba, es el gran reto que estaba por venir, una experiencia que cambiaría su vida y la de su familia.

¨Antes podía disfrutar de llegar a mi trabajo sin temor, sonreír en los pasillos sin necesidad de traer siempre un cubre bocas. Podía llegar con mis pacientes sin miedo de pensar que podrían contagiarme o yo a ellos. Podía disfrutar de llegar y saludar a mis compañeros, llevar mi mochila con mis pertenencias sin miedo a que se contaminaran. Ahora mi vida laboral está condicionada por el temor de contagiarme, de contagiar a mi familia, limitada a llevar solo lo necesario y utilizar equipo incómodo de trabajo como lentes, caretas, batas y cubre bocas muy ajustados. Nada es igual.¨

Palabras que comparte Daniela en donde muestra la incertidumbre, temor, frustración y desgaste tanto físico como emocional con el que se pueden identificar miles de profesionales de la salud en todo el mundo, pero sobre todo en México, en donde no cuentan con el equipo suficiente debido a la escasez de recursos y la demanda del servicio por que los contagios están a la orden del día, sobre todo en nuestro país. ¨No laboramos en las mejores condiciones y aun así tratamos de hacer lo mejor posible nuestro trabajo.¨

Tras dos meses desde el inicio de esta contingencia, Daniela contrajo COVID-19. Aun tomando las medidas necesarias antes de entrar al hospital ( llevar una mochila con una reducida cantidad de cosas y gran cantidad de cubre bocas, gel antibacterial, careta y equipo de trabajo, salir de casa con zapatos limpios y cambiarlos al subir al carro), dentro del mismo (cambiarse de uniforme, lavar las manos y colocar el equipo especial, cambiar de guantes incontables veces y de nuevo lavarse las manos cada cierto tiempo), y al salir de su guardia (cambiarse de uniforme, desinfectar sus zapatos y equipo, cambiar de zapatos y tener que desvestirse a la entrada de su casa para poder ingresar a bañarse y lavar su ropa de forma especial), llegó el día en que el virus traspaso todas las barreras de protección y la enfrentó cara a cara a lo que sus pacientes estaban viviendo.

Personal médico en tiempos de COVID-19

¨Recuerdo haber terminado mi turno con bastante estrés físico y emocional, por lo que fui a comprar un café, me estacione y me quede platicando con mi compañera de trabajo cada quien desde su carro. Ese día ya habían empezado los primeros síntomas (malestar general, fiebre y tos), sabía que algo no estaba bien pero estaba en negación total, por lo que ella me ayudó a tomar decisiones para con mi familia. No tuve tiempo de nada, al llegar a mi casa me sentía sin fuerzas y desde ese momento inició mi aislamiento total.¨

Una semana después  Daniela recibió los resultados positivos de su prueba, lo cual permitió tener el tiempo de asimilarlo y tomar acciones para su cuidado y el de su familia, pero persistía el temor de que su recuperación no fuera adecuada como  la de muchos de sus pacientes.

¨Ya son casi 16 días en que no he tenido contacto con nadie, sigo viviendo de manera aislada; todos los días limpio el área donde vivo, desinfecto mis aparatos electrónicos, el baño y el área donde como, trato de mantener lo más limpio posible. También trato de mantener ocupada mi mente y ser activa de alguna manera para no pensar negativamente.¨

Su recuperación ha sido favorable y a pesar de la dificultad por la que está pasando ella sigue amando su profesión, sobre todo por el servicio a los demás, el amor que pone en el cuidado, ver pacientes recuperarse, disfrutar del compañerismo, las gracias de un familiar y la bendición de los pacientes cuando saben que se hace hasta lo imposible por su salud.

¨Primero que nada he aprendido a valorar cada día de vida sobre todo las cosas sencillas, amar a mi familia y amigos y sentirme orgullosa de mi trabajo y el de todos mis compañeros del área de la salud. Aconsejo disfrutar cada día con sus familias, llevar una vida sana de alimentación, actividad física, salud mental, evitar vicios como alcohol y tabaco y a dar lo mejor de uno mismo en sus estudios o trabajo, no hay mayor satisfacción que saber que te entregaste por completo a tu labor.¨

L.E. Daniela M.

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